lunes, 30 de marzo de 2009

Iglesia española: cinismo en estado puro

Hace unos días llegó a mi buzón un mensaje en el que enlazaban un vídeo sobre la realidad española que no tiene desperdicio. Se trata de un documental realizado por una televisión sueca titulado "Mari Carmen España- El fin del silencio" en uno de cuyos fragmentos se puede asistir -anonadado o no, eso lo dejo a la libre elección de cada quien- a la entrevista que realiza el atónito presentador al abad del Valle de los Caídos, Anselmo Álvarez Navarrete. Para quienes no lo sepan, el Valle de los Caídos fue el mausoleo que el dictador Francisco Franco se hizo construir en vida con mano de obra esclava de miles de rojos republicanos. Muchos de ellos, por cierto, murieron en el intento y fueron "enterrados" entre pared y pared del mausoleo mientras otros fueron desenterrados de las fosas comunes donde yacían tras haber sido fusilados para llevar sus cuerpos al supuesto monumento a los caídos por España violando su voluntad post-morten al obligarlos a pasar la eternidad al lado de sus asesinos.

Queda claro que el mega-monumento es, desde su origen y en la actualidad, una oda al caudillo y al franquismo en general. Ahí está enterrado Franco junto con otros "mártires" de la causa fascista española. Es, por tanto, un lugar de peregrinaje para todo fascista que se precie, sea español, italiano, alemán o de cualquier otra nacionalidad con un pasado tan tenebroso. La diferencia radica en que, a diferencia de Italia y Alemania, en España cualquier nostálgico del franquismo puede hacer apología de su ideología fascistoide sin riesgo de acabar en prisión. De hecho, numerosos políticos del Partido Popular siguen defendiendo orgullosamente ideas pro-franquistas amparándose en la "libertad de expresión" (vean la siguiente noticia para disipar cualquier duda al respecto).



Es por ello que cualquier persona con un mínimo de idea de lo que fue la Guerra Civil española y la dictadura subsiguiente siente vergüenza ajena cuando presencia el cinismo con el que se despacha la Iglesia española 70 años después del golpe de Estado de Franco y 33 años después de la muerte del dictador. Ellos siguen como el primer día, justificando lo injustificable y apelando a falsos discursos de armonía y unidad que no ocultan su fervorosa defensa del bando fascista. La entrevista al abad Álvarez Navarrete es muy elocuente. Recomiendo el artículo de Marcos Pardinas al respecto donde se denuncian las mentiras -ya reincidentes- de este señor que olvida una de las máximas que ha de guiar su trabajo como asalariado de la fe, me refiero al "no levantarás falso testimonio", es decir, "no mentirás".

Con tanta prepotencia como se gasta la derecha española no es de extrañar que su brazo ideológico-religioso, la Iglesia Católica, se suelte la melena y esté de campaña furibunda contra cualquier tímida medida que emprenda el gobierno español. Desde la asignatura de Educación para la Ciudadanía (una materia de educación ética y cívica que se da en muchos países sin que nadie se rasgue las vestiduras) contra la cual han iniciado campañas de objeción con el beneplácito de los gobiernos autonómicos del PP, pasando por su oposición a la reforma de la ley del aborto y finalizando en la absurda campaña contra el uso del preservativo que ha llegado a cotas hilarantes. Ha sido un obispo francés quien dijo la semana pasada que el uso del condón no es eficaz porque "el virus del sida es más pequeño que un espermatozoide" pero ese obispo, sin duda, refleja el pensar de la rancia Iglesia española. Una Iglesia que sigue añorando los tiempos de la paz franquista, la paz de los cementerios.



Y, mientras, en América Latina siguen dando lecciones a España acerca de lo que un país tiene que hacer para dar pasos hacia la JUSTICIA y la REPARACIÓN HISTÓRICA. Hoy, sin ir más lejos, la justicia de Montevideo, Uruguay, condenó a 8 represores por crímenes en la dictadura por primera vez en la historia del país suramericano. En España, en cambio, todavía nadie ha sido procesado por ello. No sólo eso sino que siguen ocupando cargos en el ámbito político, económico, eclesiástico, judicial, policial, militar... Y se pueden permitir el lujo de hacer apología de la dictadura. Pero no olviden que la transición ejemplar para los pobres e incultos latinoamericanos ansiosos de iluminación por parte de la Madre Patria (mater amantissima) es la transición española. ¿O lo dudaban?

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