domingo, 31 de mayo de 2009

Todos somos terroristas

La semana pasada fue detenido en México de manera totalmente irregular y arbitraria el sociólogo colombiano Miguel Ángel Beltrán. La detención fue ejecutada por las autoridades de migración a solicitud del Gobierno colombiano en uno de los muchos días en que Miguel Ángel Beltrán, cansado de ver cómo su trámite se demoraba en exceso sin motivo aparente, se personó en las oficinas del Instituto Nacional de Migración mexicano acompañado de un abogado proporcionado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Precisamente en la UNAM, lugar donde Beltrán se doctoró en Estudios Latinoamericanos, se encontraba de estancia postdoctoral el protagonista de nuestro relato. Tras el chantaje y la coacción ejercidas al académico -a cuyo abogado no permitieron el paso a la oficina donde fue retenido y detenido- para que firmara un papel que le hacía renunciar a sus derechos -si es que a esas alturas los tenía- y lo ponía en una flagrante ilegalidad migratoria, algún que otro golpe y más de una humillación y amenaza, como se podrá ver en el testimonio de Beltrán más adelante, éste fue dirigido de inmediato a un avión custodiado por policía mexicana (y presumiblemente agentes de inteligencia) y deportado "ipso facto" a Colombia donde los cuerpos de seguridad le esperaban con los brazos abiertos. (Más información al respecto en el artículo "El secuestro político del Dr. Miguel Ángel Beltrán" en Indymedia argentina).

Para el Gobierno colombiano el sociólogo Beltrán ha cometido varios delitos que se resumen en uno: ser uno de los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el extranjero. Para los que no nos creemos nada de lo que venga del narcoparamilitar Gobierno colombiano el delito de Miguel Ángel Beltrán es otro: pensar críticamente sobre lo que sucede en su país.

A su llegada a Colombia un jefe policial declaró que Beltrán había aparecido, oh milagro, en la ya famosísima computadora de Raúl Reyes, líder de las FARC asesinado en territorio ecuatoriano junto a otros guerrilleros y a cuatro estudiantes mexicanos por el ejército colombiano en colaboración con los EEUU. Su aparición estelar en dicha computadora se trataba de un supuesto intercambio de correos electrónicos entre Raúl Reyes y Miguel Ángel Beltrán, con el alias de Jaime Cienfuegos, donde aquél le solicitaba escribir un texto para "captar" a jóvenes latinoamericanos para la guerrilla. El supuesto resultado de dicho encargo sería este texto publicado en la revista
Realidades Sociológicas bajo el terrorista título de "Estudiantes, política y sociedad". Tras la lectura del mismo no cabe duda de que cualquier académico mínimamente de izquierdas puede ser considerado, de ahora en adelante, un terrorista si no en acto, al menos sí en potencia. Así está el nivel de criminalización, señoras y señores.

Parece ser que la computadora de Raúl Reyes está dando mucho de sí a la par que está resultando sumamente útil al Gobierno uribista en su labor de criminalización del pensamiento crítico. Si hemos de creer las versiones del Gobierno colombiano, toda persona crítica con la actual política de seguridad colombiana, sea presidente de Gobierno como Chávez, Correa o Morales, o simple académico universitario, ha intercambiado correos con el tal Raúl Reyes. Por lo visto las actividades guerrilleras le dejaban mucho tiempo para el intercambio epistolar cibernético en medio de la selva, ello a pesar que, según versiones de la policía científica colombiana, la computadora de Raúl Reyes no tenía correos electrónicos. Lo cierto es que en Colombia ya han saltado las alarmas en ámbitos académicos pues se teme una "cacería de brujas" tras la detención de Beltrán.

Tan democráticos y apegados al Estado de Derecho son los gobiernos mexicano y colombiano que mientras el primero lo deportó sin ningún tipo de averiguación previa, violando la tradicional política de asilo del Estado mexicano en época del PRI, el segundo lo presentó ante los medios nacionales e internacionales de esta guisa y lo tachó de culpable desde el primer momento, sin la mediación de un juicio previo. Algo que no debería sorprendernos pues estamos hablando de países donde no existe una efectiva libertad de prensa ni algo semejante a una democracia, donde se matan más sindicalistas y periodistas que en cualquier lugar del mundo. Por poner un ejemplo, sólo en Colombia desaparecen cada día de 2 a 3 personas por motivos políticos.


Cabe destacar que es muy curioso observar cómo el Estado mexicano permitía hace unos años una oficina de las FARC en el Distrito Federal e, incluso, políticos mexicanos se reunían con algunos de sus miembros y enviados. Al respecto dejo el esclarecedor artículo de Alberto Híjar titulado "Presidentes cómplices al ataque". Pero actualmente la situación es distinta, con la llegada del PAN al poder las posturas más pro-estadounidenses se han hecho fuertes en el Gobierno mexicano y la colaboración México-Colombia no es más que la expresión del eje EEUU-Colombia-México contra las fuerzas progresistas en América Latina. El Plan Mérida es un reflejo del Plan Colombia en versión mexicana. EEUU no pierde ocasión de afianzar sus intereses geoestratégicos en el continente y echa mano de los gobiernos amigos, lo único que le queda ante la cada vez mayor marea antiimperialista latinoamericana.

Para concluir dejo el testimonio de su detención por el propio Miguel Ángel Beltrán publicado en Indymedia Colombia. Creo que tras leer esto sobran las palabras:

En ningún momento se me informo de los motivos de mi captura, ni se me informó hacia dónde íbamos. Durante todo el trayecto se me colocó de rodillas con mi rostro pegado al asiento, como cuando un verdugo coloca a su víctima para cortarle la cabeza..
“Me presenté de buena fe…

En cuanto me presenté al INM, se me declaró ilegal y se procedió a mi captura en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración, se señaló que no aporté pruebas que respalden mi condición económica (solvencia) lo cual es falso pues en el oficio de trámite está claro (y los anexos lo corroboran), que yo entregué mi certificado de trabajo de la Universidad Nacional de Colombia, debidamente apostillado, así como la comisión de estudios otorgada por la Universidad Nacional (ver oficio del trámite).

Aunque el oficio –de respuesta- del INM está firmado por mí, y eso probaría que tiene mi asentimiento, fui obligado a firmar, se me dijo que si no firmaba, se daba por interrumpido el trámite y seguramente ya no procedería mi solicitud. Insistí en que había información falsa y se me dijo que eso no importaba porque era parte del trámite y de la nueva solicitud que debería hacer (es decir en todo momento se me dio información falsa para coaccionar mi firma).
Se me impidió hablar con el abogado a quien no se le permitió ingresar conmigo.

Una vez firmado el oficio una funcionaria del INM me dijo que yo estaba ilegal y en ese momento aparecieron varios hombres que me inmovilizaron. Se acercaron varios funcionarios de inmigración y a empellones y a la fuerza me llevaron por un pasillo hasta una camioneta que estaba estacionada en la puerta del INM. En ningún momento se me informo de los motivos de mi captura, ni se me informó hacia dónde íbamos. Durante todo el trayecto se me colocó de rodillas con mi rostro pegado al asiento, como cuando un verdugo coloca a su víctima para cortarle la cabeza (hago el esquema)

Conductor Cabeza





Cuello Silla trasera




Me cubrieron el rostro con la chamarra o chaqueta que llevaba mientras me presionaban el cuello, lo que me causo lesiones en la región cervical y en los hombros. En varias ocasiones estuve a punto de asfixiarme, pues por la postura que llevaba no podía respirar, fue tal la presión que vomité. En la camioneta iban además de los 2 o 3 guardas de migración, una delegada del INM y un médico, al cual le solicité ayuda porque me sentía ahogado. Tanto la delegada de migración, como el médico fueron indiferentes frente a la tortura y el maltrato que recibí.


Cuando llegamos al aeropuerto (supe que habíamos llegado a este sitio por el ruido cercano de los aviones), siempre esposado y con el rostro cubierto me bajaron a empellones, cruzamos un puesto de migración muy rápidamente y luego me subieron a una avioneta o avión pequeño que estaba aguardando allí.

Mientras se ultimaban detalles del vuelo y se preparaba el despegue, se me mantuvo con las esposas a la espalda, y el rostro cubierto; pude darme cuenta que subían y bajaban personas que me filmaban. Luego del despegue, y transcurridos algunos minutos más, cuando el avión se estabilizó, me cambiaron las esposas para adelante, así viaje todo el tiempo.

En la avioneta viajamos 7 personas. El piloto, el copiloto, un capitán que dirigió la operación, otro señor que estaba vestido de civil, dos guardias del INM, y yo. Cuando la aeronave estaba a punto de aterrizar me pasaron un folio de documentos para que los firmara, querían que los firmara sin leerlos. Me negué, me presionaron pero finalmente les dije que no lo iba a firmar porque ya tenía el antecedente de lo sucedido en el INM y que mucho menos los firmaría si no los leía. Ellos estaban muy interesados en que los firmara. Incluso ya en Colombia le pidieron a los oficiales colombianos que me lo pasaran para que firmara. El folio de documentos está sin mi firma.

Una vez aterrizamos en el aeropuerto militar pregunté a los encargados de la operación que si ya estábamos en Colombia, me respondieron que sí. Entonces dije “si ya estamos en territorio colombiano me asiste el derecho (derecho que ya habían violado) de estar en libertad”. En la lógica de que si la operación era de expulsión del país (de México) ya estaba en Colombia y debía quedar en libertad.

Después de media hora de permanecer en la avioneta llegaron agentes del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS)…”


Miguel A. Beltrán

Domingo 23 de mayo de 2009
Calabozos de la DIJIN Bogotá

MÁS INFORMACIÓN EN EL BLOG: LIBERTAD PARA EL SOCIÓLOGO MIGUEL ÁNGEL BELTRÁN VILLEGAS Y LIBRE PENSAMIENTO EN COLOMBIA

No hay comentarios: