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domingo, 20 de junio de 2010

Contra la impunidad de los crímenes del franquismo

Este video habla por sí solo. Tan sólo comentaré que uno de los actores que participa es, en efecto, biznieto de un maestro republicano fusilado por el franquismo. Se trata de Paco León.

sábado, 15 de mayo de 2010

NO A LA IMPUNIDAD DE LOS CRÍMENES DEL FRANQUISMO




Retomo la actividad en el blog con un tema que me ha sublevado en los últimos días. Son muchoslos temas que me hubieran llevado a romper el silencio pero por circunstancias personales no he podido dedicar tiempo a verterlos en estas "páginas virtuales". Sin embargo, en esta ocasión, he dejado todo aparcado por escribir estas lineas porque creo que lo que está sucediendo en España es sumamente grave e impropio de un país que se dice a sí mismo "democracia".

Me refiero a la sentencia que ayer dictó el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) de España inhabilitando al juez Baltasar Garzón por un cargo de prevaricación al haberse querido encargar de la investigación de los crímenes del franquismo cuando, según la ley que ellos mismos hicieron y que, como toda ley, puede ser modificada pues no es "sacrosanta", en realidad esos crímenes los tenían que juzgar los tribunales locales. Una menudencia de forma que ha servido para apartar de la judicatura a un juez que, pese a no ser santo de mi devoción, ha sido el único en España que se ha atrevido a plantar cara en este tema de los crímenes del franquismo. Por ello, mis respetos en este asunto.

Lo grave de la inhabilitación no es tanto la carrera judicial del juez Garzón en sí (supongo que para él sí, claro) sino lo que tiene de simbólico esta decisión. La inhabilitación es un "aviso a navegantes". Una demostración de que el franquismo dejó todo atado y bien atado y que la transición ¿a la democracia? posterior sólo hizo que poner la puntilla en ese "que todo se modifique para que nada cambie" (más o menos, Fraga dixit). Tenemos un CGPJ franquista, conformado por jueces puestos por los principales partidos políticos (PSOE, PP, PNV y CiU) pero franquista al fin y a la postre. Esto por sí mismo debería causar una vergüenza estrepitosa. Un día comentaba que esto sería inviable en un país como Alemania, donde nadie concibe que un juez pro-nazi, o emanado directamente del III Reich, siguiera ejerciendo en Alemania. Pues bien, un amigo brigadista internacional, que tiene suficientes años como para haber acumulado experiencia y conocimientos en sus múltiples luchas alrededor del mundo (entre ellas, en la Guerra Civil española) me hizo notar que también eso sucedía por allá, al menos en Austria.

Sin embargo, hemos de tener algo de esperanza hacia el devenir de la historia, aunque sea difícil. Creo que lo positivo de todo este tema, igual que de las manifestaciones que se dieron hace ya unas semanas en apoyo a la investigación de los crímenes del franquismo (que fueron muchísimos, por cierto, y que no se circunscribieron al periodo de la Guerra Civil sino que llegaron hasta los años setenta) es que, por primera vez, este tema se está haciendo visible en España. Y, espero, que a la vez esté generando conciencia entre mucha gente que, por no tener familiares represaliados o bien por tener familiares "rojos" que nunca se atrevieron a hablar de esto en casa (cosa que también ha sucedido mucho en España), no han sido conscientes de todo lo que la supuesta transición hacia la "democracia" les había ocultado y negado. Por ejemplo, nunca antes se había visto en España imágenes de familiares en manifestaciones portando retratos de sus DESAPARECIDOS. Unos desaparecidos que, no lo olivdemos, suman en España más personas que todos los desaparecidos de todas las dictaduras del Cono Sur juntas. Eso no hace a los crímenes del franquismo peores que los de Videla, Stroessner o Pinochet sino que da cuenta de la magnitud de la tragedia todavía no reparada en España. ¡Cuánto se tendría que aprender de los países latinoamericanos! Tanto, si no nos cegara el complejo de superioridad imperial, del que los franquistas saben tanto, por cierto.

Dejo, para finalizar, un homenaje en forma de canción hermosa de una cantautora a la que acabo de descubrir. Está dedicada a todos aquellos hombres y mujeres que, como reza la canción, "tienen nombre y apellidos". A ellos y a la memoria de mi abuelo, que podría haber estado en alguna de las fosas que aparecen en las imágenes del video cuando estuvieron a punto de fusilarlo aquellos que se declaraban, y se declaran, buenos cristianos.


¡¡JUSTICIA Y REPARACIÓN PARA LAS VÍCTIMAS!! ¡¡NO A LA IMPUNIDAD DE LOS CRÍMENES DEL FRANQUISMO!! ¡¡POR LA INVESTIGACIÓN Y EL ENCAUSAMIENTO DE TODOS LOS CULPABLES TODAVÍA VIVOS!! Que se haga al fin JUSTICIA en España, que se devuelva el dinero y los bienes que robaron a los rojos, los niños a los que usurparon su identidad y entregaron a familias afectas al régimen, que vayan a la cárcel los asesinos y cómplices de la dictadura y todos aquellos que hacen apología del exterminio político con total impunidad a día de hoy. Mucho pedir, sí, pero tengo la confianza de que algún día la historia nos dará la razón. Tiempo al tiempo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

La Iglesia española y el franquismo

Que la Iglesia española, prácticamente en su conjunto, sigue defendiendo las ideas del franquismo y al régimen mismo, es "vox populi". Pero asombra ver todavía, en pleno siglo XXI, que sigan dando la batalla de manera tan fehaciente por una dictadura sanguinaria que, por hablar en sus términos, pecó reiteradamente contra el mandamiento de "no matarás" (no me hagan decir cuál es ese mandamiento, si el primero, segundo o quinto, pues, por suerte, no tuve formación católica y desconozco estos detalles). Claro que tal vez los mandamientos venían con asterisco y letra pequeña para puntualizar que ese "no matarás" se refería solamente a los de tu clase, credo y condición. A los demás, ya sabemos, sangre y fuego o espada más cruz. Que se lo digan si no a todos los pueblos indígenas del continente americano...
Dejo estas imágenes que dan fe -nunca mejor dicho- del papel que sigue jugando la Iglesia Católica Española a día de hoy. Tienen pocos días, menos de un mes. Reflejan una misa celebrada en honor a Franco y demás fascistas "caídos por España". Véase cómo el honor patrio (besos a la bandera pre-constitucional fascista del aguilucho mientra suena el himno de España) está por encima de la comunión cristiana. Perdón, sé poco de estos temas, insisto, pero ¿la Iglesia no era en teoría una comunidad de cristianos que se identificaban por su condición de cristianos y no por su nacionalidad? ¿La institución eclesiástica no se creó con la finalidad de ayudar al desvalido? ¿Dónde queda esa visión cristiana de preocuparse por los más débiles cuando se baila el agua de los poderosos y, además, asesinos en su afán por perpetuar su poder?
Por si quedaran dudas de en qué posición ideológica se encuentra la Iglesia en general destaco las declaraciones del pro-nazi Papa Benedicto XVI recogidas hoy en la prensa: "El Papa califica de 'inmoral e inhumano' el comunismo". ¿A alguien le sorprende? A mí no, desde luego. Si no nos queman en la hoguera es porque no pueden, porque si no...
Para rematar los despropósitos de estos sectarios, ultra-fanáticos e intransigentes, dejo un artículo publicado el otro día en Rebelión que da cuenta del papel de la Iglesia en la desaparición de niños de rojos bajo el franquismo y en la represión a las presas republicanas en las cárceles. Reproducción, a su vez, de lo ya publicado en "El Plural". Ahí les va:

Transcurrido ya un año desde que Baltasar Garzón recogiese en su auto el denominado caso de los niños perdidos del franquismo -más de tres ya desde que la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa lo denunciase en 2006 dentro de su "Balance de Crímenes" de la dictadura- y tras el reciente acto público del miércoles de connotaciones negacionistas en torno a los trabajos forzados y las inhumanas condiciones de vida de los presos políticos en el Valle de los Caídos llevado a cabo en la Facultad de Económicas de la Universidad San Pablo CEU, cada vez queda más de manifiesto lo necesario de seguir dando a conocer, con todo detalle, el estremecedor alcance de la represión franquista en presidios, campos de trabajo y todo tipo de centros penitenciarios... así como la concreta relación que pudo tener la Iglesia Católica de España con todo ese "turismo penal alternativo". Particularmente en cuanto a todo lo sucedido en los centros penitenciarios de detención de mujeres y jóvenes.

La Iglesia católica proveyó el personal de "numerosos establecimientos penitenciarios".
O tal y como se recoge en el punto 77 de dicho Balance de crímenes denunciado por el Consejo de Europa: “La Iglesia Católica de España, estrechamente unida al régimen, participó en la persecución de los vencidos (…).También jugó un papel muy importante al proveer el personal de numerosos establecimientos penitenciarios, siendo los más tristemente célebres las prisiones de mujeres y los reformatorios para jóvenes cuyos antiguos detenidos han denunciado públicamente los malos tratos físicos y psicológicos que sufrieron por parte del personal religioso”.
¿Con qué cargos penales?

Ahora bien, situación de detención de tales mujeres y sus pequeños en tales "establecimientos penitenciarios" provistos con personal religioso, según dicha denuncia... ¿con qué cargos?Porque de no existir tales cargos, o de resultar manifiestamente infundados -ser familia de algún defensor de la República española, haber intentado huir del país...- nos encontraríamos ante una situación de colaboración en un número indeterminado de detenciones ilegales.
¿Qué funciones penitenciarias son esas de una confesión religiosa?

Ejercicio de anómalas funciones penitenciarias por parte de dicho mismo personal –incluso llegando a utilizar conventos y otros edificios de la Iglesia como centros de detención, como han señalado otros estudios–... ¿en virtud de qué?, cuándo la única participación reconocible al personal religioso de cualquier confesión en centros penitenciarios lo es a los efectos de dar asistencia religiosa, en caso de ser solicitada por parte de los detenidos.
¿En qué condiciones de detención se tuvo a esas madres y sus pequeños?

¿Y en qué condiciones de detención, higiene, alimentación -cuidados médicos adicionales exigidos por las leyes internacionales desde Ginebra, desde antes incluso, respecto dicha población civil especialmente vulnerable, madres y bebés- administró dicho personal tales centros?
Porque de no reunirse esas mínimas condiciones de detención nos podríamos encontrar, igualmente, en el terreno de análisis de distintos posibles supuestos del legado de Nuremberg y otros instrumentos internacionales.
¿Carácter sistemático o actuaciones puntuales?

“Malos tratos físicos y psicológicos”, señala el Consejo de Europa, por parte del "personal religioso", ¿en qué concretos centros?, ¿por parte de qué concretas personas?, ¿se trató igualmente de actuaciones puntuales o de actuaciones generalizadas o sistemáticas hacia estas mujeres y sus pequeños?... una u otra respuesta nos llevaría a hablar, en su caso, de muy distintos tipos de responsabilidad.
¿Dónde están los registros de madres y niños presos?

Y además, ¿qué mujeres, qué niños, qué jóvenes, pasaron por dichos centros inexplicablemente provistos de personal religioso-penitenciario por la Iglesia Católica?
Porque otra obligación por parte de la autoridad penitenciaria, sea esta -anómalamente- religiosa o no, es la de llevar un detallado registro de presos, defunciones, puestas en libertad, traslados -y, en su caso a dónde-; más aún de separarse a menores de edad respecto de los restantes miembros de su propia familia... y más aún cuando varios historiadores han denunciado igualmente que tales registros simplemente no existen, y eso, jurídicamente, tampoco es posible; no sin encarar nuevas y adicionales esferas de responsabilidad.
¿Qué conocimiento tenía o debío haber tenido la Conferencia Episcopal Española?

Todo ello, punto por punto, de haberse producido tal y como denuncia el Consejo de Europa, situaría a la Iglesia Católica, de propia mano, en el delicado terreno de las "relaciones de sujección especial", espacio de protección reforzada de los derechos fundamentales de los detenidos... ¿con qué grado de conocimiento de la Conferencia Episcopal se hizo?, ¿con qué diligencia se interesaron dichas autoridades superiores jerarquicas por la supervisión de la adecuada situación de todas esas presas -de los pequeños presos-, en estos centros vigilados por ese, su, personal subordinado en el ejercicio de dichas poco comprensibles funciones en colaboración con Franco?
¿Qué conocimiento tenía o debío haber tenido el mando superior, el Vaticano?

Más aún, ¿con qué grado de conocimiento de las autoridades últimas, las de Roma, superiores jerárquicos máximos en el vértice de la organización y, simultáneamente además -aunque esto ha sido completamente olvidado- autoridades de un Estado, el Vaticano, susceptible por tanto de rendir cuentas ante los distintos intrumentos internacionales de Derechos Humanos?, ¿hasta qué punto "sabían", "debían haber previsto" o "trataron de impedir o sancionar" ese tipo de conductas como reclama el elemental principio de “responsabilidad por el mando” consagrado en los juicios de Nuremberg y que no sólo se aplica a estructuras militares sino a toda estructura jerarquizada como lo es la Iglesia Católica?
¿Qué reparaciones ha habido para estas madres presas?

Y, sobre todo, ¿qué reparaciones morales y materiales han ofrecido, en su caso, a todas esas personas sus ex-carceleros?, ¿qué justicia?, ¿cual es la verdad detrás de todos estos hechos y cuándo podrá tenerla a su alcance cualquier ciudadano, si es que alguna vez somos capaces de mirarla de frente como sociedad salida de un genocidio, el franquista, que aún no somos capaces ni de llamar por su nombre?
Una denuncia que no puede seguir siendo desatendida más tiempo.

La denuncia del Consejo de Europa, organismo de amplio prestigio internacional en materia de derechos humanos en cuyo seno se haya el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, su pieza más visible, resulta de la suficiente gravedad en sus implicaciones humanas, jurídicas e internacionales como para que no pueda seguir siendo desatendida más tiempo; menos aún cuando, junto a todo ello, dicha denuncia nos sitúa en el terreno colindante con actuaciones aún más graves, si ello es posible, cuando -en su punto 72- se definiría precisamente el caso de los niños perdidos del franquismo como el de “hijos de presas cuyos apellidos fueron modificados para permitir su adopción por familias adictas al régimen”.

¿Hubo personal religioso en las cárceles dónde desaparecieron bebés?

¿En qué centros penitenciarios se hallaban, en particular, esas mujeres "presas" cuyos hijos les fueron arrebatados –y que el Consejo de Europa no especifica tampoco si están entre los “numerosos establecimientos penitenciarios" provistos de personal por la Iglesia o en algún otro establecimiento no provisto por dicho personal– ?; Y, de haberse verificado casos de desaparición infantil también entre los primeros, ¿hasta qué punto dicho personal religioso pudo haber tenido conocimiento y responsabilidad, como guardianes de estos, por lo sucedido en su seno?, ¿hasta que punto pudo o debió impedir que se separase a estas madres de sus pequeños?, ¿hasta qué punto pudieron o debieron tener conocimiento sus superiores jerárquicos en España de todo ello?, ¿y los de Roma?
"Investigación oficial" también del Estado Vaticano.

Un año después de las actuaciones del auto de la Audiencia Nacional nos sigue faltando una investigación "oficial, efectiva e independiente" por parte del Estado español, pero también por parte del Estado Vaticano tal y como se deriva de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
"Monjitas-guardianas"

Pero los estremecedores testimonios del horror narrados por algunas supervivientes, los cuerpecitos de niños pequeños muertos de malnutrición y enfermedad, la cruel actuación de algunas "monjitas-guardianas" –qué completamente anómalo dicho termino, y de que forma tan anómala también nos hemos habituado a él sin reparar en sus fundamentales implicaciones jurídicas de fondo– reclaman una respuesta. Y la debería reclamar también el propio Estado Vaticano, activando por propia iniciativa dicha investigación, en consonancia con sus otras actuaciones radicalmente distintas en su compromiso por la defensa de los derechos humanos en otros países.
Un debate incompleto sobre la "educación para la ciudadanía"

Mientras tanto, y al calor también del vigente debate igualmente promovido por la propia Iglesia Católica de España, sobre el derecho de los padres a educar a sus hijos sin la injerencia -al parecer tiránica- del Estado por pretender obligarles a estudiar la asignatura de educación para la ciudadanía, no he podido dejar de sorprenderme, día a día y mientras desarrollaba mi propia investigación jurídica, por el silencio de nuestros obispos sobre todo ello.

El silencio sobre si el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a su propia conciencia se aplicaba, también, a todas estas madres presas, maltratadas y olvidadas: sobre cual fue la concreta actuación de nuestra Iglesia en aquel entonces, cuando según el punto 73 de dicho mismo Balance "varios miles de hijos de obreros fueron también enviados a instituciones del Estado porque el régimen consideraba su familia republicana como "inadecuada" para su formación".

Aunque seguramente el análisis de esto último, de todo ello en realidad, se lo habrán reservado ya los organizadores del acto para la siguiente ocasión de reflexión en la CEU.
Miguel Ángel Rodríguez Arias es profesor de Derecho penal internacional de la UCLM y autor del libro El caso de los niños perdidos del franquismo: crimen contra la humanidad que dio lugar a las actuaciones de la Audiencia Nacional, así como de las primeras investigaciones jurídicas en nuestro país, publicadas en Jueces para la Democracia, calificando los casos de las fosas de Franco como crímenes de lesa humanidad.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Homenaje a los mártires de la UCA

Tal día como hoy, pero hace 20 años, un comando de militares salvadoreños perpetró una de tantas matanzas como estaban acostumbrados a cometer en esos tiempos de violencia extrema que sacudieron a El Salvador, como a otras naciones centroamericanas sumidas en un ambiente bélico. Me refiero al asesinato de los seis curas jesuitas, defensores de la Teología de la Liberación, que estaban alzando su voz contra la infamia de los crímenes de Estado en El Salvador, cuya cabeza más visible era Ignacio Ellacuría. Estos hombres fueron asesinados a sangre fría en su residencia dentro de las instalaciones de la Universidad Centroamericana (UCA) de la que Ellacuría era rector. Asimismo, los asesinos se llevaron por delante la vida de la asistenta de los curas, Elba Ramos, y su hija de tan sólo 15 años, Celina. El único superviviente fue el marido de Elba quien no fue descubierto por los militares pues, en caso contrario, habría sufrido la misma "suerte".


Los cuerpos de los jesuitas aparecieron tumbados y acribillados en esta parte del jardín donde, tras su asesinato, se plantaron unos cuantos rosales de rosas rojas, como su sangre, en recuerdo de la masacre. Una muerte por el pueblo de El Salvador. Allí su ejemplo sigue, 20 años después, más vivo que nunca.

Dejo el discurso pronunciado en California por otro jesuita -compañero de los asesinados y superviviente gracias a los azares del destino-, Jon Sobrino, el pasado día 5 de noviembre en el marco de una conferencia en la Universidad de Santa Clara. El discurso se titula: Los mártires de la UCA. Exigencia y gracia. Es altamente recomendable, incluso para aquellos que no simpatizamos con la Iglesia Católica ni con las religiones.

Y, para los interesados en el tema, un par de referencias bibliográficas acerca del asesinato de los jesuitas y del conflicto salvadoreño:

- DOGGETT, Marta (1994). Una muerte anunciada. Ed. UCA Editores. El Salvador.

- De la locura a la esperanza. La guerra de 12 años en El Salvador. Informe de la Comisión de la Verdad 1992-1993. (Se puede ver un resumen del informe en este enlace).

lunes, 19 de octubre de 2009

12 de octubre: ¡Nada que celebrar! (tampoco en España)

Cada 12 de octubre se celebra en España el otrora "Día de la Raza", nombre infame que fue usado bajo el franquismo y que, tras la llegada de la "democracia", se tornó en "Día de la Hispanidad". Un día un tanto confuso donde se celebra el etéreo concepto de "hispanidad" a la vez que el centralismo españolista se regocija porque el 12 de octubre es, también, el Día Nacional de España (si es que se puede considerar que España sea una sola nación) y, para mayor inri, el día de la patrona patria, la virgen del Pilar. Pese a que se pueda vender la idea de que toda España está de celebración ese día, la fiesta no es seguida con devoción más que por un pequeño grupo de recalcitrantes españolistas que peregrinan a Madrid para ver desfilar a SUS fuerzas armadas. El resto de los españolitos y españolitas se alegran de tener un día feriado adicional que empalmar al fin de semana para poder evadirse yéndose de puente, en el mejor de los casos. Suponemos que ahora con la crisis las escapadas por el "puente del Pilar", como se le conoce popularmente, habrán diminuído bastante.

Pero volviendo al tema, en los últimos años se observa un fenómeno creciente de cuestionamiento a este supuesto momento de fiesta colectiva. Cabe decir, de todos modos, que las personas de izquierda en España nunca han celebrado este día por tener demasiados tintes fascistas. Por otra parte, aunque no aparezcan en los grandes medios de des-información, cada vez son mayores las voces que denuncian lo absurdo de celebrar con orgullo lo que fue no sólo un eufemístico encuentro entre dos mundos sino un cruel choque entre dos realidades diametralmente opuestas. Por no mencionar el práctico exterminio de civilizaciones enteras, el asesinato y la violación de cientos de miles de personas, su esclavitud, su sometimiento, el expolio a los bienes de su territorio y un larguísimo etcétera que todos ustedes ya conocen de sobra.

Como puede verse en el primer vídeo que sigue, la Historia la escriben los vencedores y, si la Conquista se hubiera dado en un sentido inverso, hoy habría un reacomodo del mundo muy distinto al existente. Quizás el racismo sería en dirección opuesta y los rubios y blanquitos serían mal vistos en el imaginario dominante. Es un suponer... Lo que está claro es que el ser humano es bastante absurdo en su proceder. Esa necesidad de someter a otros y justificar el sometimiento bajo argumentos raciales, de clase, género, etc., muestra lo peor de la naturaleza humana. Me atrevería a decir que en el mundo animal no se dan comportamientos tan vergonzantes.

12 de octubre, nada para festejar from Portón rojo on Vimeo.

Pero como no todo es negativo en este mundo, también podemos apreciar en los siguientes vídeos cómo en las metrópoli de antaño hay un creciente descreímiento hacia los discursos tergivesados y alienantes del poder que imperan en Europa cuando de la reconstrucción de su pasado se trata. Lo que sí entristece es ver que, mientras crece la conciencia de lo despreciable que fue la actitud de las élites españolas en su voraz conquista de América, ciertos descendientes de los conquistados carezcan por completo de un sentido crítico al respecto (véase el primer vídeo de los dos que siguen). Queremos creer que ha sido mala suerte en la selección de los entrevistados o bien que son una minoría pero, aun así, es preocupante.
El último vídeo viene acompañado de un artículo "Cientos de personas protestaron en España contra el día de la Hispanidad" cuyo enlace recomiendo consultar más que nada para ver los comentarios de la gente al vídeo. Un ejercicio sociológico bien interesante.

sábado, 11 de julio de 2009

España: 150.000 desaparecidos por el franquismo

Sí, señoras y señores, tal vez alguno de ustedes sea incrédulo ante la cifra que les estoy presentando pero ésa es la estimación que han realizado diferentes asociaciones y organismos preocupados por resarcir, en la medida de lo posible, los crímenes de la dictadura fascista encabezada por el general Franco. ¿Y cómo se podría resarcir a día de hoy algo que sucedió hace ya mucho tiempo? Algunos argumentan que, dado el tiempo transcurrido, es mejor no tocar esas cosas del pasado. Los que tienen las manos manchadas de sangre, de robo de los bienes de otros, de robo de los hijos de otros piensan "virgencita, virgencita, que me quede como estoy". Para ello se encomiendan no sólo a dios sino también al sistema judicial español que, como sabemos, sigue plagado de amigos suyos y conniventes con la dictadura. Pero en realidad no ha pasado tanto tiempo como para permitirnos olvidar lo sucedido. Todavía hoy viven algunos de los autores de esos crímenes y sus descendientes también y, lo más importante, sobreviven los descendientes de aquellas víctimas con la misma angustia de hace décadas. Porque no estamos hablando de hechos que pasaron hace siglos sino hace unas cuantas décadas, es decir, a pesar de todos los intentos por nublarla, la memoria de los españoles sigue teniendo recuerdos nítidos de las injusticias que se cometieron y estos recuerdos han pasado de generación a generación.

Muchas legislación por la "Recuperación de la Memoria Histórica", mucho rollito simbólico de quita esta placa, saca este monumento, etc. (cosas que caen por su propio peso en cualquier democracia que se precie) pero nada de nada a la hora de remangarse y meter las manos donde corresponde, esto es, en HACER JUSTICIA.

Justicia sería que un buen día en España se pudieran desenterrar a los fusilados que siguen en cunetas y otros parajes conocidos por todos los vecinos de la zona pero, curiosamente, desconocidos por las autoridades, a pesar de que aquéllos se han cansado de señalar el lugar donde fueron mal enterrados sus familiares. Desde que los diferentes estamentos judiciales se pelearon entre ellos para sacarse de encima el muerto de la Guerra Civil -nunca mejor dicho-, pocos han sido los tribunales que se han declarado competentes para abrir fosas. Esta tarea queda, entonces, relegada a que alguna asociación o particular se decida a llevarla a cabo (invirtiendo dinero, tiempo y esfuerzos particulares cuando es una cuestión que el Estado debería solucionar, sin duda) y, ojo, lo más importante, que la accción de esta asociación no se vea obstaculizada por un poder judicial complaciente con los crímenes de la dictadura bajo no sé qué argumentos propios de leguleyos. En definitiva, UNA VERGÜENZA. Cabe destacar aquí una excepción, la del gobierno catalán que ha decidido pagar en su territorio las labores de búsqueda de las fosas comunes. Todavía está por ver si pagarán también la exhumación de restos pero, al menos, es un cambio cualitativo respecto a otras administraciones públicas.

Todo esto viene a cuento de que el otro día leía -no por gusto, que conste- una breve noticia en "El País", que podía pasar inadvertida porque parecía medio escondida para lograr ese efecto, donde se hablaba precisamente de este tema. En la noticia, cuyo título elocuente habla por sí solo, 65 asociaciones piden en La Moncloa cambiar la Ley de Memoria, pude leer que ¡¡¡¡España es el segundo país del mundo en número de muertos cuyo paradero se desconoce, sólo por detrás de los muertos en la Camboya de Pol Pot!!!! En cierto modo no me sorprendió pero lo que sí me sigue sorprendiendo -e indignando- es que sigamos tan felices ante algo tan escandaloso. A pesar de esto, la "democracia primermundista" española se permite ir por el mundo dando lecciones de civismo, de lo que es una exitosa transición a la democracia (habría que preguntarse para quién fue exitosa) y demás mentiras repetidas hasta la saciedad por los poderes fácticos hasta el punto de hacérselas creer a muchos españolitos y españolitas de a pie. Pero parece que todavía no se han dado cuenta -o no quieren darse cuenta- de que muchos otros, cada vez más numerosos aunque no se vean reflejados en sus medios de ¿comunicación?, no se tragan sus cuentos. ¿A qué esperan para hacer justicia? Un día de estos, parafraseando al Che, el pueblo va a decir basta y va a empezar a andar. Ese día se les puede desmontar su tinglado democrático con monarquía incluída. La Historia da muchas vueltas, no lo olvidemos.

martes, 31 de marzo de 2009

Manifiesto Salvemos la Hospitalidad

Pese a que el mundo es maravilloso, cada vez da más asco. Sobre todo porque la mayoría de partidos políticos y gobiernos -salvo honrosas excepciones- hacen todo lo posible para contribuir a su descomposición. La podredumbre del sistema penetra en las almas de los legisladores (supongamos que el alma exista y que éstos estén dotados de ella) y les posee hasta el punto que olvidan su condición de seres humanos.

Una de las últimas grandes ocurrencias de España en materia de migración ha sido proponer una reforma a la ya de por sí detestable Ley de Extranjería con la finalidad de multar a aquellos españoles y españolas solidarios con la causa inmigrante, aquéllos que tienen conciencia y saben que algún día los españoles también fueron migrantes que tuvieron que salir huyendo de su país por el hambre de la postguerra. "Gracias" a la contribución de Franco (pues no sólo inició la guerra sino que promovió la autarquía económica que depauperó el país) los españolitos tuvieron que emigrar en masa del campo a la ciudad. Primero en su propio país y luego a otras latitudes, algunas de ultramar.

Pero hoy, en pleno siglo XXI, España es un país "rico" y "moderno" que se avergüenza de esos primos pobres y subdesarrollados que ahora vienen a tocar a su puerta. Esos primos que le alimentaron en otros momentos históricos y que en el actual, por acción de la lógica capitalista, se ven obligados a vender su mano de obra a precios irrisorios en el mercado español. Ahora que los españoles son nuevos ricos les molesta ver que su oasis de mundo ideal se desmorona con la presencia de esos seres pues hace que se confronten en un espejo que les devuelve la imagen de lo que fueron. Y ya sabemos que el nuevo rico huye como la peste de todo lo que le recuerde su pasado pobre.

No obstante, muchos españoles y españolas no tienen esta visión y son, precisamente, los que van a salir perjudicados si prospera esta iniciativa que pretende multar a las personas que acojan en su casa a inmigrantes sin papeles. La cacería de los "sinpapeles" se ha vuelto una obsesión, según parece. Semanas atrás podíamos leer como en comisarías de policía de Madrid hasta tenían un cupo mínimo de detenciones diarias de este tipo de inmigrantes. Suponemos que a final de mes el policía de turno recibiría algún "plus" por esta magna tarea que le honra (como policía, claro, no como ser humano). Tal vez un fin de semana pagado en Benidorm o un perrito piloto, quién sabe. A lo que hay que sumar las trabas administrativas que un español/a tiene que enfrentar cuando decide casarse con un extranjero, por no hablar de la humillación con tintes de espionaje que se produce en los test-interrogatorios a los que hay que someterse para demostrar que el matrimonio es "auténtico" y "válido" para las autoridades. Esto significa demostrar que un español no se casa con un extranjero/a por conveniencia o viceversa. Y digo yo... ¿acaso no toda unión matrimonial esconde alguna conveniencia, del tipo que sea? ¿Por qué no investigan a todas las pseudo-modelos y aspirantes a famosas que, verbigracia, se suelen casar con multimillonarios que casualmente les doblan la edad? ¿Es eso o no es matrimonio de conveniencia?

¡Ay España, qué poca conciencia tienes! Con todo lo que le debes a América Latina y a la mano de obra emigrante que levantó a tantas familias de la postguerra y ahora te eriges en salvaguarda de quién sabe qué "seguridad europea". ¡Qué desmemoria! Y qué tristeza pensar que, pocas décadas después, nos encontramos teniendo que recoger firmas para revocar una iniciativa de reforma legal que vulnera el libre ejercicio de la solidaridad humana para con los nuevos migrantes que llegan ahora a tus tierras. Y, lo peor de todo, propuesta por un gobierno "socialista". Es que bajo el capitalismo ya no nos van a dejar siquiera ser solidarios...


MANIFIESTO PARA LA REFORMA DEL ART. 53 C) QUE SANCIONA A QUIENES AYUDEN SOLIDARIAMENTE A LAS PERSONAS EXTRANJERAS EN SITUACIÓN IRREGULAR.


"SALVEMOS LA HOSPITALIDAD"

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados de razón y conciencia, tienen el deber de comportarse fraternalmente los unos con los otros” (art. 1 Declaración Universal de los Derechos Humanos).


Uno de los deberes presente en todas las culturas, y en algunas, seña de identidad, es el de la “hospitalidad”. Este deber ético, traducido incluso en forma de sanción cuando su omisión provoca riesgos para la integridad física del otro, está gravemente amenazado en España si prospera la anunciada reforma de la legislación de extranjería.


A la tendencia criminalizadora de la inmigración ilegal (considerar a la persona que quiere sobrevivir desplazándose por el planeta como un peligroso delincuente), se une ahora la de aplicar un marco sancionador a las personas que de manera solidaria ejercen el deber de la hospitalidad, colocando su comportamiento altruista como forma proscrita de”promoción de la permanencia ilegal en España”. Ello pone en automática situación de ilicitud a miles de personas que acompañan, hospedan en sus casas y apoyan a personas sin papeles. De este modo, ONG, Congregaciones religiosas y ciudadanos, que vienen ejerciendo el deber de acogida y la solidaridad para con las personas inmigrantes en situación de irregularidad administrativa, verían perseguida su actuación. Más aún: la reforma pretende ampararse en el silencio cómplice de los ciudadanos ante estos atropellos contra la dignidad humana y los derechos fundamentales.

En concreto, el art. 53 c) del Anteproyecto de modificación de la Ley de Extranjería sanciona como falta muy grave con la multa de 501 a 30.000 euros “a quien promueva la permanencia irregular en España de un extranjero. Se considera que se promueve la permanencia irregular cuando el extranjero dependa económicamente del infractor y se prolongue la estancia autorizada más allá del plazo legalmente previsto”.

Con el pretexto de proteger a los extranjeros sin papeles frente al abuso y las mafias, se incrementa exponencialmente su vulnerabilidad y se les priva de toda suerte de apoyo social solidario. Esta reforma legal tiene una enorme trascendencia ético-política: crea una norma que convierte en ilegal un principio-valor tan estructuralmente necesario en un Estado como es la solidaridad.

El objetivo de esta norma es intimidar a los ciudadanos españoles o extranjeros con papeles para que nieguen toda forma de apoyo a la persona en situación irregular y ésta se quede sin ningún tipo de ayuda, es decir, en la calle, sin comida, ni vestido, ni dinero, para que mediante la presión de esta situación de precariedad absoluta, vuelva a su país. Se olvida que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio” (art. 13 Declaración Universal del Derechos Humanos) y que “en caso de persecución toda persona tiene derecho a buscar asilo y disfrutar de él, en cualquier país” (art. 14 DUDH).

Ante esta situación, exponemos:


1.- Que hemos constatado, después de tantos años acogiendo y acompañando itinerarios vitales de personas en situación de extrema vulnerabilidad personal y social, el valor de la solidaridad y la convivencia en nuestros domicilios como forma concreta de expresión de corresponsabilidad humana y social con aquellos que no tienen los mínimos de supervivencia –casa, pan y trabajo-.

2.- Que una parte significativa de la responsabilidad de la miseria en que se hallan los pueblos de origen de quienes tiene que migrar a España está provocada por procesos históricos y políticas económicas y colonizadoras (y descolonizadoras) de los Estados del denominado Primer Mundo, que mantiene intereses en el sostenimiento de regímenes no transparentes ni democráticos en el Tercero (incluida, por cierto, la venta de armas y el tráfico de personas).

3.- Que el principio de solidaridad para con los más desheredados del mundo es un elemento ético de legitimación en una sociedad que se denomina democrática, que considera que los bienes de la tierra tienen un destino universal y que ni la propiedad ni las fronteras pueden tener un valor absoluto ante la miseria del prójimo y su derecho a sobrevivir.

4.- Que el Estado español pierde toda legitimidad ético-jurídica cuando legisla contra el contenido esencial de los Derechos Humanos, despoja de todo tipo de ayuda material a las personas en situación irregular y pretende intimidar con graves sanciones a quienes ejerzan la hospitalidad y el cuidado del otro.

Ante ello, con independencia de otras numerosas discrepancias, proponemos al Gobierno, en este punto concreto, como auténtico mínimo ético, que modifique el Anteproyecto en el sentido de incorporar al texto normativo la necesidad de “ánimo de lucro”en el infractor para que pueda ser sancionable.

PLATAFORMA "SALVEMOS LA HOSPITALIDAD"

Julián Carlos Ríos Martín. Profesor de universidad. Madrid

José Luis Segovia Bernabé. Profesor de universidad. Salamanca

María Dolores Rodríguez Pelaez. Ciudadana.

Miguel Santiago. Profesor de Instituto. Córdoba

Ramón Saez Valcárcel. Magistrado. Madrid

Daniel Izuzquiza. Sacerdote jesuita. Madrid

Pilar Sánchez Álvarez. Abogada. Madrid

Enrique Romá Romero. Veterinario. Alicante

Javier Baeza Atienza. Sacerdote. Madrid

Guillermo Toledo. Actor

Félix Pantoja García. Fiscal

Luis Guitarra. Cantautor. Madrid

Siro López. Artista. Madrid

Rafael Pascual Díez. Abogado. Madrid

Manuel Gallego Díaz. Profesor de Universidad. Madrid

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Colectivo/Asociación, si procede:

Enviar firmas o correos electrónicos de adhesión a una de las dos direcciones:


Julián C. Ríos Martín jrios@der.upcomillas.es

Manuel Gallego Díaz mgallego@der.upcomillas.es